“Así mismo” NO es una opción

Más que a un tema a tratar, esta entrada quiero dedicarla a un término el cual he llegado a aborrecer. Durante estos 4-5 años que llevo en este mundillo, he tenido que escuchar en infinidad de ocasiones la frase “así mismo”, y lo siento pero sigo sin acostumbrarme, y por supuesto, no me aplacaré ante ella.

Podéis pensar que es una tontería, que estas cosas ya se saben y que hacer una entrada de esto es perder el tiempo. Si algo he aprendido en este tiempo, es que estas cosas son las que realmente importan. Esto es lo que hace marcar la diferencia, y no darle la importancia que tiene es precisamente eso, decir algo como: así mismo.

Prólogo de una mala costumbre

Debemos remontarnos muy atrás, en aquellos tiempos en los que todo era un caos y donde este término formaba parte de mi día a día.

Por aquel entonces, ni siquiera me había dado cuenta de que existía. No lo percibía como tal y para nada era consciente de los problemas que suponía. Simplemente, era una necesidad y como tal la entendía.

Todo empezó estando yo solo. Sin nadie con quien poder discutir los quehaceres diarios, la falta de crítica se acentúa y las primeras versiones se convierten en realidades. En esta etapa todo era válido. Para que una creatividad viera la luz, solo necesitaba de la aprobación de mi primera impresión. Para que un texto cumpliera con su cometido, solo era necesario que fuese escrito. Si a esto añadimos el agravante del tiempo, el cual brillaba precisamente por su ausencia, imagínense cual era el resultante: un leve pensamiento de que “así mismo” estaría bien.

Dos no son suficientes para combatir al “así mismo”

Llegan los refuerzos, con la incorporación de mi compañero Rubén se abre un abanico casi infinito. Surgen las primeras conversaciones, las primeras impresiones, los primeros puntos de vista a favor y en contra… parece la antesala para poder combatir ese terrible mal que nos acechaba y del cual aun no éramos conscientes.

Sin embargo, de nuevo el tiempo nos privó de esa lucha. No nos dimos cuenta en ningún momento de lo que ocurría. Todo era trabajo, trabajo y trabajo. Por suerte los resultados eran muy positivos y nada hacía pensar que se podían estar haciendo mal las cosas. Pero vaya si se estaban haciendo mal…

Yo siempre lo he dicho, en esta etapa tuvimos mucha suerte. Por eso mismo quiero darle la importancia que merece.

Problema detectado, ahora nosotros decidimos

Una vez llegó la calma y el tiempo dejó de ser un problema, fuimos nosotros mismos los que repudiamos dicha frase cuando la escuchamos por primera vez. Hasta ese momento, habíamos convivido con ella pero nunca la habíamos escuchado, creo que fue en el momento de oírla cuando rápidamente nos dimos cuenta que no la queríamos en nuestro proyecto.

El trabajo externo como parte del problema

Es completamente incomprensible pero me temo que es real, por lo menos en lo que a nuestra experiencia se refiere. Desde hace tiempo tenemos las cosas muy claras, sabemos lo como queremos y desde luego no aceptamos otros resultados.

Sin embargo, son numerosos los problemas que hemos tenido a la hora de encargar trabajo a un tercero, y no será porque no lo hayamos detallado bien o porque no hayamos insistido en que no nos valdría cualquier resultado.

No quería poner ejemplos pues tampoco quiero que nadie se sienta aludido, ni mucho menos ofendido por ello, pero creo que este es necesario. Os detallo el caso:

Hace poco quisimos hacer réplicas de nuestro querido Leo a tamaño 8-10cm de material “antiestres”. Al contactar con una empresa que se dedicaba a ello, no había problemas de ningún tipo. Nuestra diseñadora Delia, que ya sabía perfectamente lo que pasaba, le hizo hincapié en que tenía que quedar tal y como ella quería que quedara, y que si para ello ella tenía que hacerle el modelo 3D, se lo haría. Hizo el diseño 3D, le dió todas las indicaciones y le dejó muy claro que NO podían tocar el diseño, que si necesitaban algún cambio se lo pidieran a ella. El resultado: modificaron el diseño para fortalecer la base y no nos dijeron nada. Cuando nos llegaron, nuestra diseñadora se dio cuenta rápidamente, pues a pesar de no estar mal se notaba el cambio de proporciones, llamó a la empresa y tras comentarle todo la respuesta que recibió fué: Pero si ha quedado bien! Así mismo!

¿Así mismo? Lo siento pero no… así mismo no es una opción y para nada vamos a aceptar algo que no es lo que hemos encargado.

Así que tuvimos que volver a empezar, contactamos con otra empresa y ahora sí hemos obtenido el resultado que queríamos.

Leo

Lamentablemente, el caso que os he contado no es algo aislado y se repite mucho más frecuentemente de lo que desearíamos, hasta tal punto que ahora somos nosotros lo que insistimos una y otra vez en el trabajo de los demás para asegurar que se hace como deseamos.

Colaboraciones y otros trabajos

En cuanto a las colaboraciones con otros ecommerce o con otras empresas del sector, no quiero cebarme con ellos, pues realmente agradezco dichas colaboraciones y se que las intenciones son buenas. Sin embargo, en este punto también sale a relucir ese tedioso “así mismo” y hemos visto cosas que no nos gustan nada, como logos que no guardan la proporción o imágenes nuestras en las que no se nos deja en muy buen lugar.

Entiendo que siempre hay buena voluntad, pero hay que extremar las precauciones cuando es la marca de un tercero la que está en juego.

El trabajo interno, lo que permitimos y lo que no

Internamente hemos aprendido bien de este término y somos muy conscientes de lo que conlleva. Pero no es fácil combatirlo y continuamente obtenemos algún brote que nos descontrola.

Esto lo hemos notado mucho en las incorporaciones. Hay puestos en los que nos ha costado muchísimo mantener una continuidad, y eso que ha priori parecía que los candidatos cumplían con los requisitos que demandaba el puesto.

Sobre este tema he profundizado mucho, y he llegado a pensar que el problema pudiese ser mio. No es normal que tantas personas no funcionen en un puesto, quizás lo que se les estuviera pidiendo fuese algo excesivo o incluso incoherente. Le he dado muchas vueltas, he intentado analizar acción por acción y en cada una de ellas siempre he visto el mismo problema: el “así mismo”.

No es que el trabajo estuviese mal, pero siempre encuentro detalles que son mejorables y que a simple vista se ven. Todo lo que se ve y que claramente es mejorable, ¿por qué no se mejora?

Por suerte, creo haber encontrado la respuesta, por lo menos yo estoy convencido de ello. Para trabajar en esto tienes que disfrutar con tu trabajo, tiene que gustarte y tienes que sentir esas ganas continuas de mejora. Si no es el caso, acabaras incurriendo en ese maldito “así mismo” y seguirás como si nada, porque realmente no te importa, para ti es un trabajo.

No quiero decir con esto que no te importe tu trabajo y que no lo harás bien a posta, lo harás lo mejor que sepas y con toda tu buena voluntad, pero no te darás cuenta de esos detalles que aunque parezcan insignificantes marcarán la diferencia.

He conocido gente muy capaz y con unas cualidades humanas enormes, pero sin embargo no han funcionado. Y si no han funcionado no es porque no lo valgan, simplemente ese no era el puesto idóneo.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *